Todos conocemos el fantástico e infantil cuento de Caperucita Roja, en el que Caperucita se enfranta a un feroz lobo llevando su distintiva ropa. Pero, ¿ y si cambiamos la historia? ¿Y si Caperucita no es atacada por el malvado personaje que todos conocemos?
Corría todo lo que permitían sus piernas y la maldita caperuza blanca. No sabía de que estaba huyendo, pero el temor que la había invadido en el linde del bosque la había impulsado a correr. Incluso, había abandonado la preciada cesta que portaba. Pero, en cuanto sus pies comenzaron a moverse, una serie de sonidos se propagaron por el bosque, inundándole los oídos. Estaba claro que los bollos y galletas no eran comparables a tan suculenta presa. Se fue internando cada vez más en el corazón del bosque, siendo agarrada por nudosos dedos arbóreos que la impedían acelerar todo lo que quería.
Cuando sintió que sus pulmones iban a estallar por la carrera, se paró. Insufló aire a su cuerpo antes de darse cuenta de que los sonidos que la perseguían habían cesado. En el claro en el que se encontraba, el silencio solo era roto por su agitada respiración. Dio un par de vueltas enderedor suyo, buscando un signo de su perseguidor, algo, que la impulsase a correr o por el contrario a permanecer inmóvil. Entonces los vio. Un par de ojos brillantes que se iluminaban detrás de un arbusto. Un par de ojos con un asesino brillo rojo que habrían asustado al mismísimo Príncipe de las Tinieblas. Su mente ordenaba que eraa el momento de correr, antes de que aquella figura se mostrara en toda su extensión. Sin embargo, su cuerpo no respondía, paralizado por un terror absoluto.
Y ocurrío. El duño de aquellos ojos se mostró entero, descubriendo así la silueta de lo que parecía ser un humano. Pero aquello no podía ser humano, no con esas manos afiladas y esos dientes que acababa de mostrarle en una sonrisa que le heló la sangre. Cerró sus castaños ojos, intentando huir de una realidad tan macabra, antes de sentir el gélido contacto de dos agujas en su piel.
Minutos después, el cuerpo de una joven yacía olvidado en medio de los arbustos,sangrando en silencio, tiñendo así su ropa de un escarlata brillante. Mientras, una oscura figura regresaba a las sombras. Esperando encontrar otra desdichada viajera de caperuza blanca.
Esta versión tan libre del cuento la ha realizado Ana Broken Dreams, que procurará escribir cada semana un fragmento que consiga engancharos y haceros volver a su misterioso mundo.
Felices sueños....
No hay comentarios:
Publicar un comentario